martes, 25 de julio de 2017

DIÁLOGOS RACIONALES CON NOSOTROS MISMOS PARA SENTIRNOS BIEN

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Cómo dialogar con nosotros mismos para sentirnos bien, algunos ejemplos:
1)   “Tengo lo suficiente en este momento para sentirme bien conmigo mismo”.
2)   “Puedo estar contento contigo mismo porque lo más importante es que mis intenciones y deseos son buenos y deseables a pesar de que no todo siempre me salga bien, tratando de hacer las cosas de la mejor forma posible o que yo conozca”.
3)   “No necesito que los demás me aprueben y me acepten para quererme a mí mismo”.
4)   “Soy buena persona y mis intenciones son buenas y deseables”.
5)   “Puedo, cuando yo quiero generar sentimientos de satisfacción en lugar de hacer tremendismo de lo que acontece en mi vida”.
6)   “Puedo mejorar mis resultados con perseverancia y con pasos cortos”.
7)   “Si me equivoco puedo darme todas las oportunidades que yo quiera para lograr lo que deseo, pero me trataré en todo momento con positividad, cariño y comprensión”.

Utiliza estos diálogos y parecidos para sentirte bien y automotivarte. Escribe los tuyos con tus propias palabras.

Espero te sea de mucha ayuda.

Un fuerte abrazo.


Juan Fernández Quesada.

lunes, 24 de julio de 2017

¿ESTAR FELICES O SER FELICES?

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“Estar” es un aspecto momentáneo de nuestras vidas, “ser” es un aspecto duradero de la misma.

No cabe duda de que para “ser” feliz hay que dirigirse hacia el objetivo de sentirnos bien con nosotros mismos, y esto, sentirnos bien con nosotros mismos, es más un asunto a interiorizar que el de la búsqueda de momentos de felicidad a base de circunstancias o cosas externas.

Como decía Confucio “solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo”. Por tanto es una disposición, es una actitud, es como decía la canción de Leño “maneras de vivir”.

Si esto de “ser feliz” es una manera de vivir, será bueno que trabajemos tras este objetivo de hacer más permanente esta actitud en nuestra vida y conformar estas actitudes a base de aprendizaje, de perseverancia y de adquirir hábitos deseables.

Una psicóloga norteamericana, Karen Pine, realizó una encuesta a unas cinco mil personas en la que se sacaba como conclusión la alta relación existente entre la felicidad y la autoaceptación.

En su estudio, Karen identificó 10 hábitos que contribuyen a que los seres humanos nos sintamos más felices. El orden siguiente corresponde a la mayor frecuencia con la que se dan los hábitos:
1)   Dar o hacer cosas por los demás.
2)   Relacionarse y conectar con la gente.
3)   Ejercicio de cuidado corporal.
4)   Apreciar lo que nos rodea.
5)   Aprender cosas nuevas.
6)   Marcarse objetivos y perseverar hacia ellos.
7)   Sacar provecho de la adversidad (resiliencia).
8)   Adoptar una posición positiva con respecto a lo que te sucede.
9)   Autoaceptación o sentirte bien con quien eres.
10) Sentirte parte de algo más grande.

Como observamos, la autoaceptación, a pesar de correlacionar muy altamente con la felicidad, está en los niveles más bajos de los hábitos que practicamos.

Un buen ejercicio sobre la autoaceptación por lo tanto, será prestar atención a nuestras fortalezas personales y, como dice Un Curso de Milagros, a mirar la luz en nosotros, las tinieblas no existen, tan solo son ausencias de la luz que no ves en ti.

Por supuesto, también te animo a que prestes atención a los otros 9 hábitos.

Espero te sea de ayuda.

Un abrazo.

Juan Fernández Quesada 

martes, 18 de julio de 2017

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

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Daniel Goleman no fue el primero en hablar de “inteligencia emocional”, fue en 1964 Martin Beldoch el que ya hablaba de este concepto, en 1966 Hanscarl Leuner y en 1989 Stanley Greenspan. Pero los que realmente introdujeron el concepto en psicología fueron Peter Salovey y John Mayer en 1990. Salovey y Mayer la definieron como la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo

Generaron un modelo en el que había que dominar las siguientes aptitudes:
1)   Habilidad para percibir emociones propias y ajenas.
2) Habilidad para encauzar las emociones de forma que faciliten el pensamiento y razonamiento.
3)   Habilidad para comprender las emociones, su lenguaje.
4)   Habilidad para regular y controlar esas emociones.

Goleman, en 1996 tuvo el acierto de sacar a la esfera psicológica y divulgativa estas características que están muy relacionadas con el éxito personal y profesional, con la obtención de bienestar, con el autocontrol, con la mejora cognitiva, con una buena regulación de la vida emocional, con la asertividad, autoestima, escucha, empatía, etc. En síntesis podemos decir que la inteligencia emocional incluye siete capacidades:
1)   Capacidad de automotivación.
2)   Capacidad de perseveración a pesar de las frustraciones.
3)   Capacidad de diferimiento de las gratificaciones.
4)   Capacidad de autocontrol o control de la impulsividad.
5)   Capacidad de regulación del estado de ánimo.
6)   Capacidad de empatizar y confiar en los demás.
7)   Capacidad para evitar que la ansiedad interfiera en las facultades racionales.

Como decía mi amigo Wayne Dyer si no ponemos la inteligencia para el principal fin que es nuestro bienestar personal, para qué nos puede servir. 

Estas capacidades nos ayudarán a obtener un buen grado de felicidad personal y, por ende, de los que nos rodean.

Un abrazo.


Juan Fernández

lunes, 17 de julio de 2017

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

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La empatía (Einfühlung) es un término que lo introdujo un psicólogo alemán, llamado Theodor Lipps, en 1903 con el significado de: “un sentimiento en”. Después, 6 años más tarde, en 1909 el psicólogo Edward B. Titchener tradujo la palabra al inglés como Empathy, que viene del griego empatheia que significa “afección”, “pasión”. Y, posteriormente, fueron de nuevo los alemanes los que lo tradujeron como Empathie (término usado en psicología).

Se define como la capacidad de sentir o de comprender lo que el otro siente, y, por lo tanto, implica una percepción y comprensión del otro sin necesidad de identificarse con él. Podemos comprender y percibir el sufrimiento de los demás sin sufrirlo de forma idéntica.

Este percibir y comprender implica un deseo sincero de comprenderle sin esperar nada a cambio, y con un elemento esencial añadido, NO JUZGAR. La comprensión no implica estar de acuerdo con el otro o aprobar sus conductas. De esta forma lo diferenciaríamos con el concepto de “compasión”. Esta última palabra proviene del latín compassio, que significa “sufrir con”. Aquí, en la compasión, sí hay identificación y se realizan juicios de valor.

La compasión está relacionada con sentimientos negativos, mientras que en la empatía se pueden comprender también los sentimientos positivos.

Una compasión extrema puede llevar a la piedad y conmiseración, es decir, sentimiento de pena y dolor por la desgracia de alguien.

La práctica de la empatía nos permite:
·        Tener mayor respeto por los demás.
·        Mantener un mayor clima de confianza.
·        Ayudar a los demás.
·        Tener relaciones más saludables.
·        Tener comunicaciones más asertivas.
·        A que los demás tengan una mayor consideración hacia nosotros.
·        A gestionar mejor nuestras emociones y conductas.
·        Conocernos más a través del conocimiento y comprensión de los otros.
·        Mejora la comprensión del comportamiento de los demás.
·        Trabajar mejor en equipo y en colaboración.
·        Relativizar las preocupaciones.
·        Facilitar las conductas honestas.

Espero que hagas mayores esfuerzos por ser comprensivo con los demás. Te ayudará mucho a conocerte.

Un fuerte abrazo.


Juan Fernández

miércoles, 5 de julio de 2017

UN MUNDO QUE VIVE DE CULPABLES

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Así como la oscuridad es la falta de luz, luego no existe, el pecado es la ausencia de amor. Pero no es esto lo que percibe el ego. El ego percibe agresiones en lugar de errores. El pecado y la condenación es lo mismo, es una forma de invitar al castigo en lugar de invitar al amor y a perdonarnos.

Cuando confundimos “error” con “pecado” no hay ninguna forma de salvación del ser humano, porque como producto final da lugar a la desconfianza y adentrarnos en la espiral de la guerra y de la violencia. Un error puede ser corregido, lo torcido puede ser enderezado, pero el pecado es irreversible. Creer en el pecado es creer que son las mentes las que atacan y no los cuerpos. De esta forma asignamos culpabilidad a las mentes.

Creer en el pecado es creer en que los ataques son siempre intencionados y de que por lo tanto la culpabilidad y el castigo están justificados.

En el pecado radica la mejor defensa del ego que sirve a todas las defensas del mismo. El pecado es la armadura y protección del ego.

Quien tiene fe en el pecado es imposible que tenga verdadera fe. Si el pecado es real no hay esperanza de curación en el ser humano, otorgamos esencia de enfermedad en su mente y hay que recordar que todos fuimos niños, hasta el ser que comete más crímenes después. Fuimos seres totalmente inocentes. ¿Qué modifico nuestra naturaleza limpia? ¿Qué cambió nuestro estado puro, alegre, sensible, natural?

Para el ego el pecado es muerte y la redención se alcanza asesinando. ¿Esto no es tener una mente retorcida?

La creencia en el pecado es un enorme muro que ponemos en nuestro camino hacia la paz: Nadie puede obtener paz en su vida con tal creencia. Si reduces a todo ser humano a un cuerpo, eso es a lo que temes.

El concepto de pecado nos mantiene separados a todos, es una ausencia de reconocimiento de igualdad. La atracción por la culpabilidad es solo miedo. Y, recuerda, el miedo es lo que se opone al amor.

Los pecados son los errores que creemos no pueden ser perdonados, haciendo la destrucción del ser humano en inevitable. Lo que ha sido condenado, condenado está por ser eternamente imperdonable.

Si el pecado se ataca con castigo, se perpetúa, porque se hace con el mismo programa de proclamación de la maldad. El que cree en el pecado mantiene al mundo excluido del amor.

El pecado es la única creencia que limita la idea de trascendencia, de mejora, de superación de nuestras limitaciones, de posibilidad de cambio y transformación.

Elimina de tu lenguaje la palabra “culpabilidad” y transfórmala en “responsabilidad”, la primera conlleva castigo, la segunda conlleva liberación. Elimina de tu lenguaje la palabra “pecado” y transfórmala en “error”. La primera conlleva ejecución, muerte, la segunda aprendizaje.

Un abrazo.


Juan Fernández