lunes, 5 de febrero de 2018

PROTECCIÓN, AFECTO Y VALORACIÓN


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En el año 1932 hubo un profesor de la Universidad de Harvard llamado Walter B. Cannon que describió cómo el cuerpo para mantener la salud realizaba constantemente un proceso de equilibrio, que él llamó “homeostasis”. Ese mecanismo de equilibrio requiere de mecanismos de retroalimentación conectados unos con otros, así, por ejemplo, sabemos que cuando en el Sistema Nervioso Autónomo, que es el que controla toda la parte involuntaria del organismo, una de sus ramas se activa, que es la parte que se llama Simpática, la otra rama antagonista, la Parasimpática, está siempre atenta para regular que los procesos de activación no sean bruscos y puedan producir desequilibrios graves.

Pues bien, los sistemas de retroalimentación no son sólo válidos para la salud y la plenitud fisiológica, sino también para la SALUD y PLENITUD en todos los niveles de la naturaleza. Este es un principio más universal, un principio que más autores lo han recalcado, como Wayne Dyer en El Poder de la Intención, Deepak Chopra, Louise Hay, Eric Pearl, y muchos más autores. Es la existencia de una “sabiduría global”.

Cuando las cosas, los seres, los elementos, están conectados, y la información y la energía circulan libremente, cualquier sistema tiene la capacidad de sanar, permanecer íntegro, crecer y evolucionar. Aquí podemos incluir a los “sistemas sociales” y a los “sistemas de comunicación”.

Manifiesta Eric Pearl en su libro de “La Reconexión” que hay 5 aspectos básicos para conseguir plenitud y salud. Un Curso de Milagros nos dice que esa plenitud y salud nunca han desaparecido sino que el problema es que los  hemos ocultado porque nos hemos separado o desconectado de nuestra Fuente):
1)    Atención.
2)    Conexión.
3)    Autorregulación.
4)    Orden.
5)    Bienestar.

1) La atención es un proceso voluntario, intencional y selectivo. Es la toma de conciencia de cómo sentimos nuestro cuerpo, la energía que fluye en él, y entre el medio ambiente, social y natural, y tú.

2) Esa atención crea conexión. Si permites que tu mente experimente esa energía e información, este proceso promueve más conexiones en todos los sentidos, tanto internos como con el medio.

3) La conexión conlleva autorregulación. Ese mecanismo de autorregulación lo podemos ver en nuestro cuerpo con la temperatura, pero también lo podemos observar en el equilibrio de los ecosistemas, y también en los grupos humanos que hacen que se organicen para llevar a cabo de forma apropiada su función o funciones y lograr la consecución de objetivos.

4) La autorregulación promueve orden. Cuando experimentamos plenitud, éxito, belleza,  armonía, refleja un proceso organizador realizado por las conexiones que permiten la autorregulación.

5) El orden se expresa con bienestar. Al estar conectados adecuadamente, cada parte encaja perfectamente en el todo y cumplen sus papeles a la perfección y sin esfuerzo, todo fluye, como dice en su libro Fluir, Mihaly Csikszentmihalyi.

En la función comunicacional, también se da este sistema de equilibrio. En el contenido relacional (el de establecer vínculos, según Watzlawick aporta un 80% a toda la función comunicativa, mientras que el contenido informativo tan sólo un 20%) cubriendo tres necesidades: protección, afecto y valoración. Estos aspectos casan a la perfección con los aspectos básicos que estamos comentando para, también, socialmente, conseguir una salud grupal, y por ende individual.
No obstante, es de consideración que, también, podemos conseguir lo contrario, la desintegración y la enfermedad. ¿Cómo?
1)    Desatendiendo.
2)    Desconectando.
3)    Desregulando.
4)    Desordenando.
5)    Mal estando.

En síntesis, poned énfasis en:
1) Atender: tanto a nosotros mismos como a los demás (sobre todo en el contenido relacional).
2)  Conectar: con nuestro momento presente, con la persona con la que nos relacionamos, con sus intereses, expectativas, su posible visión de la vida, sus sentimientos; y, también los nuestros.
3) Regular: ni exceso, ni déficit. Si escucho, propicio el habla del otro, si hablo demasiado propicio que callen, si hablo poco propicio que no me conozcan.
4)  Orden: conlleva a atender a lo significativo, a lo que realmente tiene importancia, a lo que es prioritario en nuestra vida.
5) Bienestar: Dejarnos estar disfrutando, fluyendo, sin defensas ni ofensas. Permitiendo que la armonía y la paz sea lo primero que aflore. Lo demás, está hecho.

Gracias. Un sentido abrazo.

Juan Fernández Quesada.


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